Cuéntame un cuento

Los amigos y el libro

 Había una vez unos amigos que se llamaban Zoe y Mikel; Un día, iban a la escuela como de costumbre todas las mañanas, y por el camino se encontraron un libro muy brillante y reluciente. Mikel se agachó y lo cogió y se fueron corriendo a clase. Cuando sonó la sirena del recreo ellos se sentaron en las escaleras del porche procurando que no les viesen los matones del colegio el libro tan brillante y reluciente. Lo abrieron y de pronto se metieron en él. Mikel le pregunto a Zoe:

¿Dó-nde est-am-os? ¿Qué hacemos?¿Q-ué oc-u-r-r-e? …

¡EEEEHHHH…! ¿Qué pasa aquí? ¿¡Queee pasaaa!?

¿Qué? ¿Dón-de? ¡No entiendo nada! ¿Cómo?

Los dos amigos estaban patidifusos y asustados, luego recapacitaron y dijeron los dos a la vez:

¡Estamos dentro del libro que nos encontramos por el camino aaaaaahhh!

Ellos, preocupados, pensaron en como salir de él, oyeron a un pájaro diciéndoles que tenían que ir al castillo de la princesa Marta. Lo averiguaron, tenían que ir al castillo de la princesa Marta para que les diera la pócima pero no sería fácil llegar hasta ella.

Empezaron a andar horas, horas y horas  y nada de nada, no veían ni una miserable roca del castillo.

Pero le preguntó dudosamente Zoe a Mikel:

Mikel yo creo que nos estamos equivocando porque el pájaro de color negro con manchas amarillas y naranjas nos dijo que no sería tan fácil llegar a la pócima.

Es verdad Zoe, piensa que igual hay que saltar y dar cinco palmadas a la vez o dar seis vueltas a esta piedra o tal vez cantar o quizá bailar o igual darle con una piedra a una hoja de un árbol o yo qué sé.

No sé, no sé…- De repente Mikel se apoya en un árbol para sentarse porque de tanto andar estaba sofocado y el castillo aparece delante de sus narices como por arte de magia, parecía un terremoto, de lo que pesaba tembló hasta la tierra.- ¿Hala, Mikel, pero a dónde le has dado?

¡No sé, sólo me he apoyado y ha aparecido de repente el castillo delante nuestra, ha sido impresionante!

Entonces los niños  ilusionadísimos, corriendo, entraron al castillo y hablaron con la princesa y ella les dio la pócima para volver a su mundo normal.

Y justo cuando suena la sirena están de vuelta en las escaleras sentados.

Fueron a clase corriendo y Zoe se guardó el libro en su mochila para en casa volver a entrar con Mikel.

Volviendo a casa, se encontraron con los matones del colegio, Pedro Juan y José, le abrieron la mochila a Zoe y le quitaron el libro y se lo pasaron entre ellos como si jugaran al patito mareado; Zoe y Mikel estaban intentando cogerla  pero no podían, pero como Mikel veía a Zoe llorar y él se gustaba de ella dio un salto y la atrapó y les cantó las cuarenta a esos pasotas y se fueron pitando como una bala.

Zoe le dijo a Mikel:

¡Qué valiente has estado Mikel, bravo, muy bien!

Muchas Gracias, sólo he tenido que dar un brinco pequeñito y lo he alcanzado.

Si no me hubieras alcanzado el libro no entrar más en él.

Entonces Zoe llegó a su casa y antes de entrar a casa corrió hacia Mikel y le dio un beso en la mejilla y le guiñó el ojo. Mikel se puso súper colorado, parecía un tomate de lo rojo que estaba y casi se desmaya de lo feliz que estaba.

Y así se termina este cuento tan bonito de amistad.

Y colorín colorado este cuento se ha acabado.

 Luis Fernández García 6ªA

 

JUAN SE PIERDE EN EL BOSQUE

 Había una vez, hace muchos años, una pequeña casa en un pueblo cerca de un bosque en la que vivía un niño llamado Juan.

 Un día muy soleado, su madre, le mandó a Juan ir a comprar al mercado. Le dio unas monedas y partió hacia allí.

 Cuando ya había comprado y se dirigía hacia su casa, pasó al lado del bosque y se le ocurrió que podría adentrarse en el bosque en busca de aventuras. Dejó la compra junto a un árbol muy alto y empezó a dejarse llevar por su imaginación.

 Juan era un niño con mucha imaginación, de un palo podía sacar una espada muy afilada, también podía sacar de un trozo de madera un escudo con mil detalles.

 En una sola tarde Juan vivió mil y una aventuras, hizo de caballero bien armado, de pirata e incluso de rey con mucho dinero. Para él fue una tarde genial, puede que la mejor tarde de su vida.

 Estuvo un momento pensando y se acordó de que había dejado la compra junto a un árbol muy alto. Ya se hacía tarde y se le ocurrió que podría ir a buscar la compra y seguidamente ir a su casa antes de que sus padres sospecharan.

 Al ir buscar la bolsa no la encontraba, estuvo un rato buscándola, que para él fueron horas. Se puso muy nervioso y empezó a llorar y a pensar que se quedaría allí para siempre.

 Cuando ya estaba cansado de buscar se sentó en una roca porque estaba agotado de estar todo el día buscando aventuras. Sin darse cuenta se quedó dormido.

 Al empezar a anochecer el padre de Juan fue al bosque a por leña. De repente, vio a un niño que estaba dormido en una roca. Se acercó un poco y se dio cuenta de que era su hijo. Muy asustado, lo cogió en brazos y lo llevo hasta la pequeña casa en donde vivían.

 Cuando despertó, creyó que todo había sido un sueño, se levantó de la cama y fue a la cocina que era donde se encontraban sus padres y les contó lo que había soñado.

 Su madre le dijo:

-          Juan, eso no ha sido un sueño. Ha sido la realidad, me parece muy mal lo que has hecho, es más, vas a estar castigado por no haber avisado y por haber ido solo.

-          Mamá, tienes razón, ahora que pienso, está muy mal lo que hecho.

Así es como acaba la historia. No muy feliz, pero con su merecido por hacer eso.

Realizado por: Leyere Sobejano. 

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